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LA
PASIÓN CANTADA DE CHINCHILLA
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Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno,
las Cruces y Santísima Virgen del Rosario.
Letra
de las treinta Estrofas:
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Considera, gime
y llora, vierte lágrimas de dolor, que por
tu muerte afrentosa, padeció su Redentor. |
En el huerto le
prendieron, sin piedad le maniataron, y con
júbilo indecible, a Pilatos le entregaron. |
Este Juez en su pretorio, a Jesús mandó azotar,
por ver si de aqueste modo, al pueblo puede
aplacar. |
| Tantos
azotes le dieron, obstinados los judíos, que
salían por sus venas, de sangre copiosos ríos.
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Azotado
y con la caña, al pueblo le han presentado,
pero todos le censuran, que no está bien castigado. |
Por
no mandar que muriese, discurrió Pilatos más,
y le puso en competencia, a Jesús con Barrabás. |
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¿A cuál queréis
de los dos, que yo sentencie la muerte, al
famoso Barrabás, o a Jesús el inocente? |
Padre mío San Francisco, ángel de las cinco
llagas, sal y verás a Jesús, cómo lleva las
espaldas. |
Madre
nuestra del Rosario, sal y verás a Jesús,
que en sus lastimados hombros, lleva una pesada
cruz. |
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Entonces con gran soberbia, todos gritan a
cuál más, ¡Muera Jesús Nazareno, quede libre
Barrabás!. |
Temeroso
a Pilatos, de perder con esta genta, dijo
lavando sus manos; Muera Jesús inocente.
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Con
sólo lavar mis manos, yo me libro ciertamente,
pues conozco está sin sin culpa, y que muera
injustamente. |
| Si,
me dictas tal sentencia, cristiano con devoción,
es preciso que parta, de dolor tu corazón. |
Ya camina el
Redentor, por la calle de Amargura, con la
cruz puesta en los hombros, con modestia y
compostura. |
El
que pisa los palacios, de la más grande hermosura,
herido y llagado entra, por la calle de amargura. |
| Compasiva
una mujer, viendo a Jesús fatigado, con su
propia toca limpia su rostro tan afeado.
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Aquel acto fervoroso bien el Señor le ha pagado,
dejando en su blanco lienzo, su santo rostro
estampado. |
El
discípulo querido, busca a María angustiado,
y con lágrimas le dice: Con una cruz va cargado.
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Con esta triste noticia, ya camina presurosa,
la madre del mejor hijo, toda turbada y llorosa.
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En la calle de Amargura, ese encontraron hijo
y madre, y abrazados estuvieron, orando el
Eterno Padre. |
-Adiós
madre- dice el hijo.
-Adiós rostro soberano, que voy a morir
muy pronto, por todo el linaje humano.
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| En
tan triste despedida, hermanos míos cofrades,
contemplar cómo estarían madre e hijo entre
pesares. |
Siento
tu muerte hijo mío, como madre, mas con todo,
la voluntad de Dios Padre, se cumple de cualquier
modo. |
María
sufriendo así, dolores tan sin medida, nos
dice como se sufren los trabajos de esta vida. |
| Con
la cruz y los cordeles, moribundo a mi hijo
veo, y aquel pueblo le concede por alivio
un cirineo. |
Observad,
oh, pecadores, abstinencia en el pecar, porque
será lo más propio, que mis llagas pueden
dar. |
Compasivas
las hebreas prorrumpen en vivo llanto al ver
un hombre bueno, que padece y sufre tanto. |
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Llorad –dijo el Redentor- mujeres vuestros
pecados, que merecen más el llanto, que mis
hombros lastimados. |
Ya
llegó al monte calvario aquel inocente ser
y le dan para su alivio vino mezclado con
hiel. |
El
infierno todo tiembla, se llena de confusión.
Es vencido por el alma quien me dicta la pasión. |
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