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PROCESIONES


MARTES SANTO. 2009.
SU MADRE Y OTRAS MUJERES

                                        
              El Martes Santo del 2009, a las diez de la noche, desde la Iglesia Parroquial de Santa María del Salvador, se inició la representación plástica "Su Madre y otras mujeres".

       Itinerario: Salida de la Iglesia de Santa María del Salvador y plaza de La Mancha.

 Intervinieron: Actores locales y la escuadra de Romanos del Santísimo Cristo de la Agonía de Chinchilla.

Fotos:

 

 

      Ambientación:

      MARIA, LA DE JESÚS Y OTRAS MUJERES…

INTRODUCCION: Esta noche y en esta Plaza vamos a aproximarnos a la vida y pasión de Jesús. Como otras veces, vamos a sentir cercano a Jesús y su pasión. Pero vamos a fijarnos sobre todo en el modo como en su vida transitan las mujeres. Por supuesto, su Madre, la primera. Junto a Ella, la excelente, las otras. No todas las que se cruzaron con Jesús, en vida y muerte. Tan sólo con algunas.
Y todo para descubrir que la pupila de Jesús y su corazón se fijó siempre en ellas, no como un hombre mira y desea a una mujer, sino como quien las saca de su anonimato o de su desgracia. Esta noche nos fijaremos en “María, la de Jesús, y otras mujeres”.
(MUSICA DE INTRODUCCIÓN.) (SALE JESÚS CON DOS DISCÍPULOS POR EL FONDO DE LA PLAZA…)

Nos preguntamos: ¿Cómo era Él, Jesús?
Después de conocer sus palabras, sus hechos, todavía nos preguntamos por su identidad. Sabemos que la respuesta nunca será completa.
Jesús es descrito como de elevada estatura, distinguido, de rostro venerable. Inspira, a la vez, amor y temor. Su pelo es oscuro, brillante, dividido en medio de la cabeza al estilo de los nazareos. Su frente es despejada y serena. Sus manos y sus brazos son agradables a la vista.
Jamás se le ha visto reír, pero sí llorar. Habla poco y con modestia…
Nos gustaría conocer su rostro. Pero quizá no es lo más importante. No es su rostro, sino su amor, lo que nos ha salvado.
Jesús no tuvo por qué ser el hombre más guapo de la humanidad. Pero la divinidad no se unió en él a la mediocridad. En su cuerpo sano habitaba un alma sana. (BREVE PARADA, COMO CONVERSANDO).

No es un titán. No es un superhombre. Jamás los evangelios lo muestran rodeado de fulgores. En Jesús hasta lo sobrenatural es natural. Hasta el milagro lo hace con sencillez.

No dice grandes cosas nuevas; dice cosas racionales, que ayuden sencillamente a la gente a vivir. Él viene a cambiar el mundo, no a sembrarlo de retóricas.
No es blando ni sentimental, pero sí profundamente humano. Se siente a gusto entre los niños y los pequeños; llora ante la tumba de Lázaro y ante Jerusalén. Sólo estalla cuando los derechos de Dios son pisoteados…(HAN LLEGADO AL QUIOSCO. SE PIERDE POR CALLE SAN BLAS…VOLVERÁ).

Une en sí a un pensador y a un poeta.
Es un hombre sencillo y verdadero. En su vida no hay gestos teatrales. Huye cuando quieren proclamarle rey. Cuando tenga miedo no lo ocultará. Habla como se habla. Vive como se vive. Jamás hace alarde de cultura. No siente angustia por lo que piensan de Él, no se encoleriza cuando le calumnian. Pero lo duele que no le comprendan.

Ama la vida, pero no la antepone a la verdad. Morirá por esa verdad.

LAS MUJERES:

(SALE JESÚS DE NUEVO: LOS DISCÍPULOS QUEDAN A DISTANCIA…)

Jesús rechaza las discriminaciones propias de aquel tiempo: Los niños, los extranjeros, la mujer. Hoy difícilmente nos imaginamos hasta qué extremos llegó en el mundo antiguo la discriminación de la mujer.
Respecto a ellas no tiene Jesús ningún prejuicio. No habla despectivamente sino con afecto, con comprensión. No tiene inconveniente en hablar con ellas en público, como en el caso de la samaritana…


LA SAMARITANA (La mujer de los cinco maridos)

La vida de la samaritana –no sabemos su nombre- era una vida azacaneada. El colectivo étnico del que proviene es despreciado por los judíos puros.
Jesús llega al pozo de Sicar. Llega cansado. Han sido dos largas jornadas de camino. Es mediodía. El son pica, aún siendo invierno. Se queda a descansar mientras los suyos iban a buscar comida a la ciudad.(AQUÍ SE VAN LOS DISCÍPULOS).
Pero no va a descansar. Por el camino viene una mujer joven, llena de vida y atractivo.
Viene a tomar el agua que tenía fama de ser la más fresca y buena. Es la samaritana, que huye de las filas humanas en otras fuentes. Prefiere andar medio kilómetro que aguantar risitas a su espalda.

-. Dame de beber.
-. ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy mujer y samaritana?
-. Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él y él te daría a ti agua viva.
-. Señor, no tienes con qué sacar agua y el pozo es hondo, ¿de dónde, pues, te viene esa agua viva?¿Acaso eres tú más grande que nuestro padre Jacob que nos dio este pozo y de él bebió él mismo, sus hijos y sus rebaños?
-. Quien bebe de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le diere no tendrá jamás sed, porque el agua que yo le dé se hará en él una fuente que salte hasta la vida eterna.
-. Señor, dame de esa agua para que no sienta más sed ni tenga que venir aquí a sacarla.
-. Vete, llama a tu marido y vuelve acá.
-.No tengo marido.
-. Bien dices: No tengo marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido.
-. Señor, veo que eres un profeta… Yo sé que el Mesías está a punto de venir. Cuando venga, él nos lo explicará todo…
-. El Mesías soy yo, el que habla contigo.

Se produce un cambio de escena rápido… Vienen los discípulos con los comestibles. La samaritana se va transmutada. (SE VA POR EL ARCO DE LA DALIA…). Olvida el agua que buscaba, olvida su cántaro… Quiere comunicar a todos su descubrimiento. Ha venido un profeta que ha limpiado e iluminado su alma. Ha visto, de repente, un montón de luz y un horizonte nuevo para su vida…(LOS DISCÍPULOS EMPIEZAN A COMER).(PAUSA MUSICAL)


LOS NIÑOS:

Este Jesús, radicalmente viril, es, en realidad, un apasionado de los niños.
Dispone de ríos de ternura para los pecadores y los niños. Aquellos siglos toleraban mal a los niños. Conversar con los niños era tirar las palabras. Pero Jesús va a romper con su época. Jesús conoce a los niños, los valora, los quiere y lo quieren…(VA CAMINANDO CON LOS DISCIPULOS Y DE LOS LADOS CORREN NIÑOS A SU ENCUENTRO. DICE JESÚS:
-. Al que haga daño de alguna manera a estos niños, más le valdría que le colgasen al cuello una piedra de molino de asno y le hundieran en el fondo del mar..
Es voluntad del Padre que no se pierda ni uno solo de estos pequeñuelos…
(ABRAZA A LOS PEQUEÑOS… SE VAN…)


LA ADULTERA:

(SE DIRIGE A LOS ESCALONES DE LA PUERTA DEL SOL. AHÍ SUCEDERA LO QUE VIENE).

Viene, un grupo de hombres trayendo a una mujer.. La tiran a los pies de Jesús…
Un incidente inesperado. A la puerta del templo mismo acuden con una mujer sorprendida en relaciones ilícitas… Saben que Jesús es amigo de los pecadores, que predica la indulgencia hacia las mujeres de la vida…Pero la ley de Moisés es clara: hay que apedrear a las tales…¿Se pondrá del lado de la ley o de la misericordia que predica?
Jesús recurre a un arma muchas veces usadas por él: el silencio.
Ante el acoso dice fuerte:
-. El que entre vosotros esté sin pecado, que tire la primera piedra…
Poco a poco se van. Queda Jesús y la mujer. Jesús la levanta, la mira a los ojos…
-. Ninguno te ha condenado… Yo tampoco te condeno… Vete y no peques más…

(SE VA DEL MODO QUE SE INDIQUE…) Nada sabemos sobre esta mujer. No olvidará ni el terror de este momento mi la mirada afectuosa del Maestro.(PAUSA MUSICAL).


LA PECADORA (o María Magdalena):

Jesús se ha levantado… Reemprende el camino… De momento corre hacia él un fariseo, con gestos lo invita a su casa… Es un hombre con dineros. Quiere honrar su mesa con la presencia del Maestro. No se va a hablar de otra cosa en la población. Todo un profeta Jesús, en casa de uno de los importantes…(CAMINAN…)

Sentados a la mesa ocurre algo que resultó terrible para los dueños de la casa. De pronto, una mujer, salida de no se sabe donde, entra en la sala y se arroja a los pies de Jesús. Las mujeres estaban prohibidas en la mesa donde sólo hay hombres… Los invitados la reconocen: Es una mujer sobradamente conocida, una meretriz señalada por todos en la calle…¡Qué a gusto la habrían pateado!
Ella está al pie de Jesús. Restriega su pelo en los pies del Maestro. Él le dice con infinita ternura:
-. Tu fe te ha hecho salva; vete en paz…

Ahora los ojos de la mujer se iluminan. Se siente invadida por una misteriosa alegría.
Una luz que en su vida nunca ha conocido. Se siente volar. Los viejos amores que ha conocido se hacen ceniza en su memoria. Quedará encadenada para siempre a este hombre nuevo, a este hombre-Dios que acaba de darle la paz. (SE VA LA MUJER…,
SE LEVANTA JESÚS…, SALUDA A LOS COMENSALES Y SALE…SE LE JUNTAN UNOS DISCIPULOS…)



EN NAIM

Ha caminado muy poco, unos pasos, cuando ven un entierro. Todo entierro sobre coge; más, cuando, como hoy, es un muchacho el muerto. Alguien les ha informado de lo que se trata: el hijo único de una viuda. En efecto, una mujer enlutada va tras la humilde comitiva.
La mujer camina como sonámbula. Se siente más muerta por dentro que su hijo yaciente. No ve a Jesús que se está acercando. Y es que el mundo, para ella no es ya otra cosa que la muerte.
Jesús se enternece. Se acuerda de su propia madre, seguramente. Se rebela ante la desolación de la pobre mujer. (PONE LA MANO EN EL HOMBRO DE LA MUJER, COMO DICIÉNDOLE “TRANQUILA”) Jesús se acerca a la camilla. Pone su mano…
Todos se paran expectantes. Mira el pálido rostro del muchazo, amarillo, casi violeta ya.
Se incorpora el joven. Lo dejan en el suelo y huyen espantados… Jesús lo da a su madre (ABRAZO) y se va.
Apenas pueden creerlo. Tocan al muchacho para convencerse de que no es un fantasma, de que su carne está viva y caliente…(MUSICA DE TRANSICIÓN)

Jesús sigue su camino. Siente ternura por los descalificados socialmente. Hemos revivido aquí, esta noche, a un grupo de mujeres a las que ayudó. Otras más se desvivieron por él a diario. Algunas nunca han sido conocidas.
Irán apareciendo otras: Siempre su Madre, María; y otras: María la de Cleofás, María Magdalena, las hermanas Marta y María; la Verónica… y tantas otras a las que curó, o que vieron en Él el rostro verdadero de Dios, hecho hombre entre los hombres y mujeres…

Vamos a entrar en las horas densas de su final, cuando el rostro femenino le ayudará en la crueldad de aquel sufrimiento. Miradas llenas de compasión, de fidelidad, de gratitud. Será su Madre y otras mujeres las que sienten por Jesús.Habrá lágrimas en todos sus rostros, lágrimas que sienten con Él y por Él.
(IMPORTANTE LA MUSICA, INDICANDO TRANSITO A OTRO LENGUAJE, A OTRA SITUACIÓN).

Jesús mismo no va a relatar su trágica experiencia:

(SALE POR EL ÁBSIDE DE LA IGLESIA UN GRUPO DE PERSONAJES: Jesús, con la cruz a cuestas, las Tres Marías –fuera de la comitiva-, soldados alrededor.)


JESÚS: Serían las doce cuando unos soldados cargaron la cruz sobre mis espaldas, tras cambiarme la túnica grana por mis vestiduras de siempre, casi destrozadas. Comenzaba mi camino hacia el Calvario, adonde me llevaban para la tortura definitiva, según escuché a un centurión que daba órdenes junto a mí…


SIGUE LA VOZ DE JESÚS. (VERÓNICA)
De pronto vi que se acercaba una mujer. Se quitaba su velo blanco y, desafiando todas las miradas, limpió mi cara. ¡Qué valentía en su gesto y cuánto amor hacia mí! No pude adivinar su rostro. Con el tiempo la llamarán Verónica. ¿Por qué se conmovió por mí?
(TODO SUCEDE SEGÚN SE INDICA…)

SIGUE LA VOZ DE JESÚS. (CIRINEO)

Yo apenas podía con el peso del madero. Tropezaba una y otra vez y el dolor era intenso, casi insoportable. Entonces, los mismos soldados encontraron a un hombre de Cirene que pasaba por allí y venía del campo… Sin más le obligaron a cargar con la cruz detrás de mí… Aunque fuera por obligación, hizo mucho por mí. ¡Gracias, Simón!
(MÚSICA DE TRANSICIÓN)

(SE DESTACAN LAS “TRES MARÍAS”. JUAN VA CON ELLAS, JUNTO A MARIA…)

SIGUE LA VOZ DE JESÚS. (MI MADRE, MARÍA)

Mi Madre ha estado, hace horas, tratando de llegar a mí. Llevaba treinta años sintiendo clavada la espada de lo anunciado por Simeón. Toda su vida ha estado llena de temblores y miedos. Sé que despertaba muchas veces en la noche temiendo que lo peor ya llegaba. Que el terror estaba a la puerta.
Tú sabes, Madre, que si he dicho que soy Hijo de Dios, es que lo soy…Cómo querría evitarte este dolor. Tendrás que ser muy fuerte, Madre… Sujétala bien, amigo Juan…
(EN EFECTO, JUAN LA TIENE TOMADA POR LOS HOMBROS. UN SOLDADO LES IMPIDE EL ABRAZO APENAS INICIADO…)
(HAY MÚSICA, MIENTRAS SUBE JESÚS POR LA ESCALERA A LA ALTURA DEL BALCÓN DEL SOL. TODO SE HARÁ CON LA DEBIDA DIGNIDAD. DISTRIBUCIÓN DE SOLDADOS, ARRIBA, ABAJO. JESÚS QUEDARÁ PUESTO DE MANERA QUE SE DISTINGA…EL GRUPO DE LAS MARÍAS QUEDA EN EL PRIMER RELLANO…)

SIGUE JESUS:
Así llegué al monte de la calavera, llamado Calvario. Llegué del todo exhausto, sangrante, lloroso, humillado y hasta acabado… Me hubiera sido imposible seguir más tiempo…(UN SOLDADO LE ARRANCA LA TÚNICA, LO “TIRAN” AL SUELO…)
Me dejé caer al suelo, junto a la cruz, y empezaron los golpes de martillo en mis manos…, en los pies. Contuve el grito en mi garganta.
Los golpes de martillo hicieron que los clavos fueran clavándose lentamente en mis carnes, rompiendo nervios y músculos… (SE OYEN LOS MARTILLAZOS, A LA VEZ QUE LA MÚSICA…) Hasta que me izaron en alto…Pude ver las personas, la Ciudad a lo lejos..Cerca mi madre, las otras Marías, el joven y fiel Juan…, los soldados…(PAUSA MUSICAL).

Me moría. Viendo a mi Madre, tan desolada y huérfana de apoyo futuro, se la entregué a Juan; pero en seguida caí en la cuenta de qué sería de Juan, tan solo, sin mí. Se lo entregué a mi Madre…
Rezaba con el salmo: Todos mis huesos están dislocados… Seca está mi garganta como una teja. .. Han traspasado mis manos y mis pies, y puedo ya contar todos mis huesos…Se han repartido mis vestidos y echan a suerte mi túnica…

En el colmo del dolor grité a mi Padre por qué me había abandonado. ..Supe que todo estaba consumado… y con una voz de ahogado le dije al Padre que en sus manos entregaba mi espíritu, mi alma… Después morí, inclinando la cabeza sobre el pecho ensangrentado. (MUSICA A PROPÓSITO).


PALABRAS CONCLUSIVAS:

Contemplando su cuerpo, que parece el de un vencido, sentimos deseos de volver a él, para decirle qué orgullosos estamos de tu obra. ¡Qué bien lo hiciste todo, Cristo! ¡Si supieras qué felices estamos de tenerte por jefe! En verdad que tú eres, Señor, lo único bueno que tenemos. Tú eres el que nos hace posible la fe, llevadera la esperanza, fecundo el amor. Tú, Señor, nos bastas.

¡Qué gran hombre fuiste! Nos emociona recordar tu ternura con los niños, el serio amor con que honrabas a tu madre, la viril dignidad de tu trato con las mujeres, tu coraje en la defensa de la verdad, tu valor a la hora de afrontar a los adversarios, tu comprensión hacia el pecador.
Recordamos cómo supiste llorar por el amigo, cómo aceptaste el cansancio de los caminos, qué abierto estabas a cuantos enfermos acudían a ti, con qué total entereza has sabido morir. ¡Qué magnífico hombre fuiste, Señor! ¡Qué gran Dios nos mostraste! ¡Tú pusiste la imagen de Dios a nuestro alcance!
¡Eres Dios envuelto en humanidad! (PALOMA) y SUBE MÜSICA…


(ATENCION A SINCRONIZAR LO QUE VIENE: SE OYE EL BREVE TEXTO FINAL, Y, OSCURO SOBRE LA CRUZ .EL FOCO VA A UNA PALOMA BLANCA QUE SALE AL AIRE):

HECHOS SIN PALABRA. (SÓLO MÚSICA Y ACCIÓN.)


l.- Aparece, como se indique, LA VIRGEN CON EL SEÑOR MUERTO. (Se escucha—recitado o cantado--)

Te miro de cerca
y, entre tanto llanto,
parece mentira
que te hayan clavado;
que seas el pequeño
a quien he acunado;
el que se dormía
tan pronto en mis brazos;
el que se reía
al mirar el cielo
y cuando rezaba
se ponía serio.

Sobre este madero
veo al pequeño,
que entre los doctores
hablaba en el Templo.
Cuando pregunté
respondió con calma
que de los asuntos
de Dios se encargaba.
Ese mismo Niño,
el que está en las Cruz,
es Dios de los hombres,
se llama Jesús.

Ese mismo Hombre,
ya no era un niño
cuando en unas bodas
le pedí más vino.
Y dio de comer
a un millar de gentes
y a pobres y enfermos
los miró de frente.
Sufrió con aquellos
a quienes Él quiso
y lloró en silencio
al morir su amigo.


Ya cae la tarde
y se nubla el cielo.
Pronto volverás
a tu Padre eterno.
Duérmete pequeño,
duérmete mi Niño,
que yo te he entregado
todo mi cariño.
Como en Nazaret
aquella mañana:
he aquí tu sierva,
he aquí tu esclava.

2.- Se acercan hombres a María y retiran el cuerpo de Jesús. Ella se pone en pie…

3.- Bajan en grupo hacia abajo por las escaleras del “balcón del sol”. Caminan hacia la covachuela de abajo.

4.- Introducen el cuerpo… Lo sitúan… Salen…

5.- Queda María un rato a la puerta, mientras se oye el texto del Stabat Mater…


La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía;
cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa
fiero cuchillo tenía.

¡Oh, cuan triste y cuan aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.

Y, ¿cuál hombre no llorara
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
¿Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.

¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor,
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en Él que conmigo.

Y porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo
en la cruz donde le veo,
tu corazón compasivo.

¡Virgen de Vírgenes Santas!
llore ya con ansias tantas,
que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte,
que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi Fe y amor indicio;
por que me inflame y encienda
y conmigo me defienda
en el día del juicio

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén


Chinchilla. Semana Santa 2009

 

 
 
   
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